Queridos jóvenes en la fe en Cristo Jesús,
Estamos en un tiempo especial, el Adviento, una etapa de preparación y espera activa. No es una espera pasiva, como cuando aguardamos el autobús, sino una espera que nos impulsa a actuar, a abrir el corazón y las manos. Este es el momento de mirar hacia dentro y hacia arriba, hacia nosotros mismos y hacia Dios, ese Otro con mayúsculas que nos llama constantemente a salir de nuestras comodidades y caminar hacia Él, y a salir en ayuda del otro, del hermano necesitado.
La moral cristiana no es una lista de mandatos fríos o normas sin vida. Es una invitación a vivir en el amor verdadero, ése que empieza por conocer a Dios y se traduce en gestos concretos hacia los demás. Es pensar: ¿cómo puedo reflejar Su amor en mi día a día? ¿Cómo puedo ser signo de Su presencia en el mundo?